14 de junio de 2006

¿Ganó Alan?

El triunfo de Alan y los votos prestados


Los resultados del balotaje del 4 de Junio, al 100%, fueron entregados ayer, 13 de Junio, por la ONPE de Magdalena Chu. Alan García obtuvo la Presidencia de la República con el 42.2% de los votos de los electores hábiles, frente al 38% obtenido por Ollanta. La diferencia en votos asciende a 694,937, un 4.19%. (1)

Pero no era necesario esperar el informe de Magdalena Chu para conocer los resultados. Los resultados fueron anunciados el mismo 4 de Junio, primero al cierre de la votación, mediante las encuestas a boca de urna, y unas horas después a través del conteo rápido. Una vez más la técnica estadística demostró eficiencia y, una vez más los políticos mostraron su absoluta ignorancia en el tema.


Recordemos que Alan declaró que las Encuestadoras mienten y saben que mienten y que lo probaría el 10 de Abril, un día después de las elecciones en primera vuelta. El 10 de Abril Alan fue incapaz de probar nada porque las encuestadoras no mintieron y él sabía que no habían me
ntido. Alan pues.

Los resultados de APOYO y Transparencia, en el conteo rápido, se confirman con los resultados oficiales de la ONPE. Pero no se confirman con los resultados parciales de la ONPE como torpemento pensó POP
(2). Cuando la ONPE presenta sus primeros resultados oficiales, no pretende presentar cifras representativas del resultado final. Son cifras preliminares respecto del resultado final y no pueden tomarse como base para sacar ninguna conclusión. Si los políticos sacan conclusiones en base a los resultados parciales de la ONPE, pueden equivocarse. Preguntémosle a Lourdes al respecto. El 9 de Abril Lourdes estuvo en primer lugar en los avances de la ONPE, y se precipitó en presumir su victoria. Esta vez, la ONPE puso en primer lugar a Alan y Ollanta admitió su derrota una hora después, cuando no tenía ningún argumento técnico para hacerlo.

Ollanta admite su derrota frente a un anuncio no técnico y se negó a admitirla frente a un anuncio técnico varias horas antes. Definitivamente el Comandante no tiene quién le explique.

Pero ¿cuáles fueron los resultados del balotaje? La distancia con la
que Alan se pudo imponer a Ollanta fue, porcentualmente, un poco menor a la que Ollanta le impuso en la primera vuelta. En la primera vuelta Ollanta venció por 4.68% y en el balotaje, Alan lo hizo con el 4.2%. En la primera vuelta Ollanta se impuso con 772,400 votos de diferencia, mientras que en el balotaje Alan se impuso con 694,937 votos de diferencia. La diferencia entre ellos, hacia arriba u hacia abajo, no se ha modificado sustancialmente entre la primera y la segunda vuelta.

Pero los votos obtenidos sí que han sufrido un cambio importante. Ollanta obtuvo 3,758,258 votos en la primera vuelta y 6,270,080 en el balotaje. Incrementó su votaci
ón en 66%. Alan obtuvo 2,985,858 en la primera vuelta y 6,965,017 en el balotaje. Incrementó su votación en 133%. En el balotaje Alan logró crecer al doble de lo que creció Ollanta!

¿Y de dónde provienen los votos de Alan y de Ollanta? Este no ha sido un balotaje típico donde los votos se mueven en un juego de suma cero. Lo que gana uno lo pierde el otro.



Aquí ambos han ganado. Y esto sucede porque no tuvieron votos suficientes en la primera vuelta. Recordemos que en la primera vuelta no ganó Ollanta; ganó el voto blanco, viciado y los que no fueron a votar. (3) Recordemos también que en la primera vuelta se presentaron 20 candidatos. Y que los resultados se distribuyeron mayoritariamente entre el blanco-viciado-ausente, Ollanta, Alan y Lourdes. Y Lourdes fue superada por Alan por poco más de 60,000 votos; poco más de 300 mesas de votación. Detrás de estos candidatos y muy lejos del tercero, se ubicaron Martha Chávez, Valentín y Lay, con 7, 6 y 4% respectivamente. Después de Lay quedaron el restante de 14 candidatos con votaciones menores al 1% cada uno.

La votación de Ollanta y Alan, en primera vuelta, fue de 6,744,116 y saltó a 13,235,097 en el balotaje; un crecimiento de 196%; un incremento de 6,490,981 votos. ¿De dónde? No es posible saberlo y sólo se pueden lanzar conjeturas. Una primera aproximación se obtiene si analizamos el comportamiento del ganador de la primera vuelta, el blanco-viciado-ausente, en el balotaje.

El voto viciado saltó de 619,573 a 1,075,089 , 74% de incremento entre la primera y segunda vuelta. Aquí están todos los que rechazan la tesis del mal menor. No quieren a ninguno y no votan por ninguno. Los ausentes saltaron de 1,862,903 a 2,026,857 , un ligero incremento de 9%. Pero el voto blanco sí se contrajo y de manera significativa. Pasó de 1,737,045 a 157,863 , una
contracción de 91%. Este comportamiento ha provocado que el candidato ganador de la primera vuelta con el 25.58%, el blanco-viciado-ausente, pase en el balotaje al 19.76%. Una reducción del 6%, que representa casi un millón de votos (959,712). ¿A dónde fueron?

Otra fuente de votos son los 18 candidatos que quedaron fuera de carrera. Pero 14 de ellos no lograron llegar al 1%. De los cuatro restantes, Lourdes tuvo casi la misma votación o un poco mayor que la que obtuvo Alan; casi tres millones de votos.
(4). 900,000 votos de Martha Chávez, 700,000 de Valentín y 530,000 de Lay. Un total de 5,079,420 votos. Alan creció en casi cuatro millones de votos (3,979,159). De aquí pudieron salir.

Quedan 1,100,261. Si a esta cifra le sumamos los votos de los que decidieron dejar de votar en blanco, 959,712, y los votos de todos los otros candidatos pequeños, 448,848, la cifra asciende a 2,508,821 que pueden haber ido a Ollanta. Y en el balotaje los votos de Ollanta crecieron en 2,511,822!!!.

Aquí la hipótesis es que el 80% de quienes votaron por Lourdes, Martha Chávez, Valentín y Lay, votaron por Alan en el balotaje, y que el restante 20% votó por Ollanta. De otro lado, el resto del incremento de votos de Ollanta provino principalmente de quienes en la primera vuelta votaron en blanco más quienes votaron por todos los otros candidatos.


Lo que es claro es que Alan no ha sido elegido por los votos apristas; que ha sido elegido con votos prestados. Los votos apristas de la primera vuelta son un poco menos de 3 millones y los votos prestados en el balotaje son casi 4 millones. Pero también es claro que Ollanta tiene menos votos prestados, o, al revés, tiene más votos propios que Alan.

Y es igualmente claro que la votación de Ollanta se concentra en la sierra, en el sur, en el lado pobre del país, mientras que el voto de Alan está concentrado en la capital, en
el lado urbano. Alan con los ricos y Ollanta con los pobres, puede ser una percepciòn justa y lamentable. Toda la sierra con excepción de Pasco, y toda la selva y Arequipa, son los fuertes de Ollanta. La capital y toda la costa menos Arequipa y Pasco en la sierra es el fuerte de Alan. 15 regiones para Ollanta y 10 para Alan. Ese es el mapa político del país. Un presidente electo gracias a los votos prestados y un candidato vencido incapaz de reconocer su derrota. Bases débiles para la gobernalidad.

¿Y cómo y cuándo y con qué se pagará el préstamo de votos Sr. Presidente electo?





_________________________________________________________________
(1) El universo de votantes hábiles asciende a 16,494,906. Dos millones no fueron a votar; un millòn viciò su voto y cerca de 160,000 fueron los votos blancos. Dividiendo los votos de Alan y Ollanta entre el universo de los votantes hábiles, se obtienen los porcentajes señalados. En nuestro artículo Mi voto es por el VAM se explica in extenso la conveniencia de este cálculo en lugar de los denominados votos válidos. La idea es muy simple. Los que no fueron a votar, a pesar de la obligación del voto y del elevado monto de la multa, los que fueron a votar y decidieron no votar por nadie, y quienes decidieron hacer lo mismo viciando su voto, todos ellos son ciudadanos cuya voluntad tiene que formar parte de la estadística electoral.
(2) Esta encuestadora, contratada por el canal de Delgado Parker, presentó un resultado que coincidía bastante con el primer avance parcial presentado por la ONPE ese día. Esta coincidencia fue presentada por el Canal como un triunfo de la exactitud. La lógica empleada fue elemental: los resultados de la ONPE son los resultados oficiales y si sus porcentajes coinciden con los de POP entonces POP fue mucho más eficiente que APOYO y Transparencia. Obviamente los resultados de APOYO y Transparencia eran diferentes a los del avance parcial de la ONPE. Es que el resultado de APOYO y Transparencia, y debería tambien ser el resultado de POP, es representativo del universo, mientras que el resultado de la ONPE no es representativo.
(3) Ver Mi voto es por el VAM.
(4) Oficialmente Lourdes obtuvo 2,923,280 votos. La diferencia fue tan pequeña que Lourdes declaró que sentía que había ganado la elección pero perdido en la mesa. Nosotros hemos sostenido al respecto, que esa es la sensación que se tiene cuando se compite electoralmente con organizaciones como el APRA o Patria Roja. El fraude comprobado de Patria Roja en las recientes elecciones del Colegio de Profesores parece confirmar las conjeturas de Lourdes.

1 de junio de 2006

Voto Viciado

Opinan a favor del voto viciado para este 4 de Junio

Nelson Manrique

El verdadero poder

A seis días de las elecciones, nada está dicho, según la última encuesta de Apoyo, publicada el día de ayer por El Comercio, la cual concluye que existe un empate técnico, situado dentro del margen estadístico de error de más o menos 2%.

Estas elecciones han mostrado hasta qué punto la democracia peruana sigue siendo un precario taparrabos tras el cual se disimulan mal los intereses de los grandes grupos de poder que gobiernan realmente el país, más allá del formalismo de asistir a las urnas para votar. En este proceso, la mayoría de los medios de comunicación han cumplido un papel especialmente penoso, mostrando un total desprecio por la democracia, en lo que a manejo unilateral de la información, manipulación de las noticias y uso abusivo de los canales se refiere.

En lugar de entregar información objetiva, para que los ciudadanos puedan decidir responsablemente, han intentado imponer descaradamente al país los intereses de sus dueños.

Su uso abusivo ha demostrado que la libertad de empresa de los dueños no siempre corresponde con la libertad de prensa, entendida como el derecho de los ciudadanos a ser informados veraz y objetivamente.

Varios amigos me han interpelado por mi decisión de viciar mi voto. Aunque no pensé que ello interesara especialmente, me reclaman que tengo que pensar en mis lectores. Expondré, pues, mis razones.

La primera, y principalísima, razón por la cual viciaré mi voto es porque tengo el derecho soberano de hacerlo. Vaya esta réplica adelantada a quienes sostienen que estoy obligado a optar por alguno de los dos candidatos. No votaré en blanco, porque temo que manipulen mi voto en mesa. No apoyaré a ninguno de los candidatos, pues para mí es una cuestión de conciencia no votar por alguien cuestionado por la violación de los derechos humanos.

Esto sucede con Alan García, que hasta lleva de compañero de plancha presidencial a Luis Giampietri, el responsable militar de la masacre de El Frontón, y con Ollanta Humala, que es señalado por familiares de campesinos asesinados como el responsable de su desaparición.

Considero que se trata de hechos que deben investigarse y no concuerdo con quienes creen que los derechos humanos son algo accesorio y negociable.

La tragedia nacional que vivimos durante la década del 80 fue posibilitada en buena medida porque se aceptó que ese era el precio que había que pagar por nuestra paz: después de todo, los muertos eran mayoritariamente indios, cuyas vidas no valían tanto como las nuestras.

Finalmente, no acepto más que debamos resignarnos a que así son las cosas. Por esta vía el 2011 estaremos eligiendo -otra vez- el mal menor, seguramente entre Fujimori y Toledo. Si un cierto número de ciudadanos manifiesta su disconformidad con este circo, quizás podamos emprender un camino diferente.

El artículo original se encuentra AQUÍ.

Salomón Lerner Febres

En torno a "la aciaga ruta del mal menor"

Considero un deber el explicar mi conducta y, para ello, tomaré como hilo conductor lo que mi antiguo alumno y colaborador en la CVR señala en su artículo.

Deben ser pocos los que en el país tienen que explicar públicamente las razones de su voto.

Yo me hallo ahora en esa extraña situación, pues un comunicador influyente y además amigo, Santiago Pedraglio, ha comentado en su columna semanal la extrañeza que le causa el que, contestando a la pregunta de una periodista, haya señalado -en medio de grandes dudas y temores- que votaría el próximo domingo por Alan García.

Porque siento respeto por la tarea periodística que cumple Santiago y porque, de algún modo, él expresa la extrañeza que otras personas puedan experimentar por la mencionada declaración, considero un deber el explicar mi conducta y, para ello, tomaré como hilo conductor lo que mi antiguo alumno y colaborador en los trabajos de la Comisión de la Verdad y Reconciliación señala en su artículo.

Comenzaré por decir que, cosa extraña en una persona prudente como él, presupone de modo equivocado que mi voto en la primera vuelta fue hacia la candidatura de Lourdes Flores. Como me parece que debo hacer transparente mis opciones electorales pasadas, presentes y futuras, hago de conocimiento de aquellos que puedan estar interesados que, en aquella ocasión, voté por Susana Villarán, con la profunda convicción de que ella representaba la mejor opción posible para el país.

Dicho esto, quisiera comentar la presunta incoherencia que menciona Santiago al cotejar lo que dijera en el discurso que pronuncié al recibir la Medalla Defensorial con mis declaraciones aparecidas el sábado 27 de mayo en La República. Quizás Pedraglio debió tomar en cuenta, antes de escribir su columna, mis declaraciones hechas al mismo diario La República el 14 de abril pasado. Allí, en entrevista a página entera y que lleva por título "El voto en blanco no es lo mejor", señalo textualmente: "El Perú está en una situación en que debemos seguir jugando en democracia, buscando en los candidatos que pasen a segunda vuelta el que nos parezca más convincente para que la democracia siga vigente. El voto nulo o en blanco puede, desde el punto de vista de la moral individual, satisfacer al que lo ejerce, pero desde la ética social y el bien común, creo que contribuye, más bien, a un bolsón de descontento que hará más difícil el gobierno de uno u otro, porque cualquiera de ellos tendrá que gobernar".

Además, y sobre algo de lo cual se habla mucho hoy: el posible pacto entre Alan García y el fujimorismo, señalo en esa misma entrevista: "Me sumo a estas preocupaciones, hay pactos y pactos. (...) Los acuerdos deben tener un mínimo común denominador que tiene que ver con honestidad, lucha contra la corrupción, respeto de las decisiones judiciales, y no una política de: Yo te doy para que tú me des. Si se trafica con la justicia, vamos a continuar con un camino que acaba de ser desautorizado por el pueblo en este proceso electoral".

Finalmente, y en lo que toca simplemente a hechos objetivos que puedan ser señalados, quiero hacer notar que justamente hoy -aunque esto fue conocido por los medios el día de ayer- aparece reseñada en la misma edición de Perú.21 una Carta Abierta a los Candidatos a la Presidencia de la República que yo suscribo. En ella, entre otras cosas, se les solicita que antes de las elecciones se pronuncien claramente sobre "el rechazo a cualquier acuerdo o pacto político que conceda impunidad, por cualquier vía, a quienes hayan incurrido en actos de corrupción y violación de los derechos humanos y, además, que se contribuya al esclarecimiento de los hechos, materia de investigaciones judiciales, por violación de los derechos humanos, incluyendo expresamente aquellos en que las denuncias los comprendan personalmente".

Queda claro que de la manera en que los candidatos respondan a esta carta abierta dependerá que se concrete en el voto las dudas que me asaltan no solo a mi, sino a muchos peruanos que oscilan entre el rechazo pleno a las dos opciones y la apuesta por lo que se considera el "mal menor". Hasta aquí los hechos.

Refiriéndome ya al talante moral que se desprendería de una presunta conducta incoherente de mi parte, no recurriré al fácil expediente de remitirme a aquellos argumentos que en su momento expresaron públicamente peruanos que me merecen aprecio como Mario Vargas Llosa -entre otros- cuando explican, no sin gran desazón, por qué votarán por Alan García.

Me limitaré tan solo a señalar mi propio dicho cuando fui urgido a dar una respuesta por la periodista que me entrevistó el día 27 de mayo. Entonces dije: "Estoy atravesado de grandes dudas. Cualquiera que gane las elecciones será con votos prestados y de eso deben ser conscientes ambos candidatos, son votos hechos bajo protesta; ...la esperanza es lo último que se pierde, (...) pero es la esperanza bajo protesta, (...) que se prolonga en una vigilancia ciudadana".

Para terminar, quisiera decirle no solo a mi amigo Santiago Pedraglio sino también a aquellos que pudieran, en estas circunstancias, otorgar algún valor a mi conducta que, con el correr de los días las grandes dudas que expresé se han incrementado y, por ello, con el riesgo de que nuevamente se me acuse de inconsecuencia, considero, siguiendo en esto la voz de mi propia conciencia, como una posible opción la del voto viciado. Ello dependerá de cómo respondan los candidatos a la carta pública que he animado y suscrito.

El artículo original se encuentra AQUÍ.

Río Abierto

Voto viciado afirmativo: "Estaremos Vigilantes"

4 razones para un voto viciado alternativo:

Estamos a pocas horas de culminar una fase de un enrevesado proceso electoral. El mismo que nos ha dejado frente a una amarga disyuntiva. Por un lado, el conservadurismo aprista, oculto detrás del ambiguo mensaje del "cambio responsable" y, por el otro, la improvisación populista del "humalismo"

A los integrantes del colectivo Río Abierto no nos convence ninguna de las propuestas políticas en contienda; muy por el contrario, nos mantenemos escépticos frente a las mismas y creemos que debemos mantenernos vigilantes frente a cualquiera que resulte ganadora.
Cuatro son las razones principales de nuestro escepticismo y por las cuales llamamos a viciar el voto y mantenernos vigilantes:

Primero, en ambos casos el historial de respeto a los derechos humanos, en acción y en palabra; individual y organizada, es altamente cuestionable. Por ello, en Río Abierto, DESCONFIAMOS y nos mantendremos vigilantes.

Segundo, en ambos casos sus estructuras partidarias y las políticas de alianzas desplegadas no garantizan la gobernabilidad democrática y participativa. Ni el Frente Social impulsado por el APRA, ni el conglomerado de oportunistas en que se convirtió UPP-PNP, son garantía para el ejercicio de la democracia con amplia participación ciudadana. Muy por el contrario, ambas organizaciones no han sabido desterrar las viejas formas de hacer política basadas en la prebenda, el compadrazgo y la componenda. Serán el carné, por un lado, y el oportunismo por el otro, además de la intolerancia y la violencia, mostradas por ambas organizaciones, los sellos que caractericen el futuro estilo de gobierno. Por ello, en Río Abierto, DESCONFIAMOS y nos mantendremos vigilantes.

Tercero, el débil compromiso por luchar de manera firme contra la corrupción. Los antecedentes de vínculos con el montesinismo y la actual penetración de mafias diversas en ambas agrupaciones siembran la duda sobre una real y frontal lucha contra la corrupción y sientan las bases para creer que existe un pacto por la impunidad. Por ello, en Río Abierto, DESCONFIAMOS y nos mantendremos vigilantes.

Cuarto, ninguna de las agrupaciones ha sabido presentar alternativas programáticas verdaderamente consistentes que resuelvan los tres problemas más importantes para la mayoría de los peruanos y peruanas. Primero, la situación de discriminación, miseria y hambre en que vivimos las mayorías; segundo, la falta de empleo digno y de oportunidades reales para participar de los beneficios de crecimiento de estos años; y, tercero, la creciente inseguridad que pone en peligro nuestra integridad, nuestras vidas y nuestras pocas pertenencias. La ausencia de un programa serio y la mediocridad gubernamental también empobrecen. Por ello, en Río Abierto, DESCONFIAMOS y nos mantendremos vigilantes

Coherentes con nuestra forma de pensar, es decir que el Perú necesita gobernantes que basados en su fuerza ética, lideren la construcción de un país democrático y justo, hacemos un llamado a nuestros integrantes y simpatizantes y, a través de ellos, a las y los ciudadanos del Perú a ejercer el legítimo derecho a viciar el voto de manera afirmativa.

Este no es un voto anarquista, ni anímico, tampoco irresponsable e infantil; al contrario, es un voto que expresa nuestro escepticismo y desconfianza frente al conservadurismo aprista y a la improvisación populista del ”humalismo” a la vez que es un llamado a mantenerse vigilantes frente a cualquiera de los que resulte ganador.


Este domingo 4: vota viciado de manera afirmativa:

Por estas cuatro razones:

escribe este mensaje en tu voto:

"ESTAREMOS VIGILANTES"

El pronunciamiento de Río Abierto nos llegó por e-mail, gentileza de Lucho Pineda

28 de mayo de 2006

Mi voto es por el VAM

El último artículo que publicamos acerca de las elecciones, el 15 de Abril, terminaba con el siguiente párrafo:

Hay quienes sostienen que frente a Ollanta en la segunda vuelta hay que votar por el otro. No me queda claro esto. Me dicen que Alan no sería tan estúpido como para repetir el desastre del 85-90. No estoy tan seguro. Ollanta tiene las manos manchadas de sangre en Madre Mía y Alan las tiene en el Fronton. El 85 ocurrió hace 21 años, pero hace un año ocurrió la patada a Lora. No, definitivamente no voto por Alan y espero votar por Lourdes.

Han transcurrido 40 días desde entonces, Lourdes perdió la elección y el próximo 4 de Junio se debe votar entre Alan u Ollanta o por el VAM. Y yo pienso votar por el VAM.

El ganador del 9 de Abril

Los resultados finales de la elección en primera vuelta le dieron la victoria a Ollanta con el 30.6%, bastante menos de lo que él mismo esperaba. Este resultado difiere muy poco de los que las Encuestadoras lanzaron apenas terminada la votación el 9 de Abril. El flash informativo de Apoyo lo declaró ganador con el 29.6% mientras el conteo rápido lo acercó más al resultado final, 30.2%. En el caso de Lourdes Flores el flash le dió 24.2%, el conteo rápido 24.3% y el resultado oficial 23.8%. Para Alan el flash dió 24.5%, el conteo rápido 23.8% y el resultado oficial 24.3%. En general las encuestadoras serias pasaron la prueba. Todas dieron resultados muy ajustados al resultado final, muy a pesar de las declaraciones de Alan, quien había sostenido tajantemente que las encuestadoras mienten y saben que mienten. En el caso de Apoyo el conteo rápido dió una diferencia de +0.4, de -0.5 y de -0.5 para Ollanta, Lourdes y Alan, respectivamente. El ganador en primera vuelta, sin lugar a dudas, y con una diferencia de 6.2 en relación a Alan y de 6.6 en relación a Lourdes, fue Ollanta Humala. Pero nada se podía decir sobre el segundo lugar. Allí se produjo el famoso empate técnico.

Pero los resultados no fueron los que se mencionan aquí, aunque los que se mencionan aquí son los resultados legales. La diferencia es la denominada votación válida que calcula los porcentajes de votos conseguidos por cada candidato en términos del total de candidatos, excluyendo el voto blanco y el voto viciado. Si consideramos el voto blanco y viciado, que son una expresión del mismo valor que el voto por un candidato, las cifras disminuyen de manera significativa.

Al 100% del escrutinio de los votos, Ollanta obtuvo el 25.7%, Alan el 20.41% y Lourdes el 19.98%. El voto en blanco llegó al 11.87% y el viciado al 4.23%. Total blanco y viciado, 16.1%. Un total de 14,632,003 ciudadanos participaron de la primera vuelta emitiendo su voto. El total de electores habilitados para votar fue de 16,494,906. En consecuencia, un total de 1,862,903 ciudadanos no fueron a votar. Si se tiene en cuenta que en el Perú el voto es una obligación y la multa por no votar es bastante elevada, los cerca de 2 millones de ciudadanos que decidieron no votar son una cifra que no se debe despreciar.

Si consideramos el universo de ciudadanos hábiles para votar, es decir los que se encontraban en el registro electoral al 9 de Abril, Ollanta Humala obtuvo el 22.78%, Alan el 18.10% y Lourdes el 17.72%. La suma de los votos blancos y viciados fue 14.29%. Y si a este grupo se le suma el porcentaje de votos que no se emitieron, es decir si se incorpora el efecto de los ciudadanos que teniendo derecho a votar no votaron, la cifra asciende al 25.58% del total. Bajo esta consideración, el ganador del 9 de Abril fueron los 4,219,521 ciudadanos que decidieron rechazar a Ollanta, Alan y Lourdes.

Este cálculo puede ser considerado una exageración. Sumar el voto blanco y viciado pareciera tener algún sentido. Se trata de ciudadanos que fueron a votar pero rechazaron los candidatos. Se entiende que el que va a votar va a escoger entre algún candidato. Y si ningún candidato lo convence, entonces opta por viciar su voto o por dejarlo en blanco. ¿Y qué sucede con los casi dos millones de Peruanos que no fueron a votar? Se dirá que algunos estaban muertos y que el registro electoral no fue actualizado. Bien. Se dirá que algunos estaban vivos cuando se actualizó el registro y murieron en el período previo a la elección. Bien. Se dirá que algunos no pudieron ir a votar porque no habían actualizado su dirección y no pudieron sufragar los costos de su traslado. Bien. Se dirá que algunos Policías y Militares no votaron por razones de servicio. Bien.

Pero ninguna de estas situaciones puede afectar a más de cuatro millones de peruanos. Más todavía si el voto es obligatorio y supone una multa. Nosotros consideramos que los que no votaron, en una gran mayoría, decidieron no ir a votar. Decidieron que no les interesaba ningún candidato. Decidieron que ir a votar en blanco o ir a votar viciado era lo mismo que no ir a votar y no fueron a votar. Las cifras deben servirnos como una referencia.

Lo que las cifras nos dicen es que el 26% de los Peruanos en condiciones de votar decidieron rechazar a los candidatos a la Presidencia de la República. Y que ninguno de estos candidatos logró superar esta cifra. El ganador del 9 de Abril fue el VBVNV (voto blanco, viciado, no voto)

Del empate técnico a la "victoria" de Alan

Los resultados del 9 de Abril, adelantados por las encuestas a boca de urna y por el conteo rápido, anunciaron un ganador y empate técnico en el segundo lugar. Lourdes aparecía como segunda en los primeros resultados oficiales presentados por la ONPE. Pero todos sabemos, menos el Comandante que no tiene quién le explique, que los resultados de la ONPE no eran representativos ni pretendían serlos. Es que la ONPE no tiene que presentar resultados que pre anuncien los resultados finales. Sus resultados son parciales y el resultado final es el acumulado de los resultados parciales. Esto provoca que, por ejemplo, si las actas procesadas por la ONPE provienen de La Libertad, los resultados habrían favorecido a Alan; o si provenían de Lima, habrían favorecido a Lourdes. Sólo cuando los resultados acumulados se acercan al 100% esos resultados tendrían que parecerse al resultado final.

Sin embargo, también Lourdes se confundió con los resultados iniciales y presumió su victoria frente a Alan con demasiada anticipación. Lourdes llegó a pensar que Alan pasaría al segundo lugar pero que luego, en el último tramo, remontaría los resultados.

Y Alan pasó al segundo lugar pero Lourdes nunca pudo remontar el resultado. La "victoria" de Alan fue registrada por la ONPE en una cifra: 61,978 votos; apenas el 0.38% del universo total de votantes hábiles. Y Lourdes admitió el 3 de Mayo los resultados, pero con una frase infeliz y patética:

Siento señalar que al despedirme de esta contienda no lo hago con la certeza de haber sido derrotada en las urnas. Mi eliminación se ha labrado en las mesas. Me voy con la sensación de haber sido derrotada en las mesas y no en las urnas,

La sensación de haber sido derrotado en las mesas y no en las urnas es una sensación que puede surgir cuando alguien se enfrenta en una elección a una organización como el APRA o como Patria Roja. La sensación de Lourdes hay que interpretarla en este sentido. El APRA estuvo presente en prácticamente todas las mesas de votación a través de sus personeros, que tenían una misión muy clara. El APRA debe ganar la elección en la mesa, sin importar que el APRA haya ganado la elección en la mesa. Esta misión es muy sencilla cuando el APRA ha ganado la elección en la mesa; pero no lo es mucho menos si el APRA no ha ganado la elección en la mesa. Aquí el resultado depende de la habilidad del personero aprista y de la menor habilidad del resto de personeros. Y la misión de los personeros apristas es todavía mucho más simple si el APRA no ha ganado la elección en la mesa y no hay personeros de los otros candidatos en la mesa. Y es todavía mucho más simple si además se cuenta con votos en blanco.

Los resusltados de una mesa son los resultados registrados en el acta. Una vez llenadas las actas los votos desaparecen y desaparece toda posibilidad de contrastar el resultado de los votos, el real, con el resultado registrado en el acta, el formal (que, como se ve, no necesariamente es el real). Y aquí está la ventaja del APRA que entiende la democracia como el juego de ganar las elecciones en la mesa mientras el resto, ilusos demócratas, creen bobaliconamente que las elecciones se ganan si uno tiene más votos que los contendores. No es así y Lourdes siente que no es así.

La tranquilidad con que se manejó el empate técnico por parte de Alan y de Jorge Del Castillo parecen provenir de esta concepción de la democracia por parte del APRA. Las elecciones se ganan en las mesas. En un primer momento el APRA buscó frenar los resultados alcanzados por Lourdes en el exterior. Se llegó incluso a solicitar la nulidad de las elecciones en Milán, Miami y Madrid. Pero esta actuación resultó muy grosera ante la población. Todos saben que los Peruanos en el exterior votaron masivamente por Lourdes. Muy lejos estuvieron Alan y el propio Ollanta. Frenar estos resultados descubría la intención antidemocrática del APRA. Entonces el APRA retrocedió sobre su error. En lugar de frenar allí donde era evidente que ellos no habían ganado decidieron frenar allí donde Lourdes no contaba con personeros. Y esto les dió resultado.

Nunca se sabrá si la victoria en la mesa significó fraude de parte del APRA. Para saberlo se requieren los votos y los votos fueron destruídos. Bastan 310 actas para explicar la ventaja de Alan sobre Lourdes. El APRA pudo hacer esa diferencia.

Los responsables del empate técnico

Ollanta representa el 23% del total de votantes hábiles mientras que Alan y Lourdes el 18% cada uno. El ganador es un ganador claro en relación a los no ganadores, pero la cifra con la que ha ganado le impide hacerse con la Presidencia de la República sin pasar al balotaje. Y el balotaje se dá con el segundo de la contienda. Esto fue muy claro en el caso del propio Alan en 1985. Él ganó las elecciones pero no evitó el balotaje. El segundo fue Alfonso Barrantes pero bastante lejos de él. Y debajo de Alfonso el tercero también iba distanciado. Y Alfonso entendió que había perdido y que no era necesario el balotaje. Grande Alfonso. Y Alan fue ungido a la Presidencia sin pasar por la segunda vuelta y sin haber ganado la primera, en los términos que la ley exige.

Y sucedió con Fujimori. Mario Vargas Llosa ganó la elección pero no pudo evitar el balotaje y perdió en el balotaje. El segundo pasó a ser el primero y nadie se preocupó por recordar quién fue el tercero. Y con Toledo volvió a ocurrir. Alan llegó segundo y perdió en el balotaje con Toledo. ¿Quién llegó tercero? !Lourdes! Pero nadie sostuvo la tesis del empate técnico. Si bien hubo una diferencia estrecha, no fue suficiente para dudar del resultado. Ganó Alan y Toledo le ganó a Alan y punto.

No es común que se produzca un empate técnico. Pero la probabilidad del empate técnico es mayor cuando las candidaturas son más numerosas y cuando más de una candidatura representa opciones parecidas. Y este fue el caso ahora. ¿Cuál es la diferencia mayor entre Lourdes y Valentín? ¿Y cuál si añadimos a otros candidatos menores como Salinas y Borea? Y no consideramos a Humberto Lay porque su opción implica también una opción religiosa y menos laica que las anteriores, generando un espacio más específico. Pero Salinas y Borea no llegan ni al 1% juntos. Pero Lay llegó a 4% y Valentin a 6%.

Los 700,000 votos de Valentín hacen una clara diferencia que hubiera impedido cualquier empate técnico. Y esto lo sabía muy bien Valentín porque no es difícil de entender y porque se lo explicó muy bien el propio Alan. Valentín es tan pequeño como Alfonso Barrantes pero Alfonso fue muy grande. Ironía del destino. La grandeza de Alfonso Barrantes llevó a Alan a la Presidencia mientras que la chatura moral de Valentín lleva a Alan al balotaje y, tal vez, también a la Presidencia.

Y el 4 de Junio nos piden votar por el "mal menor"

Los resultados electorales colocaron finalmente a Alan en la segunda vuelta, y ahora se tiene que escoger entre él y Ollanta para ser Presidente de la República los próximos cinco años. La ventaja de una segunda vuelta es que las opciones se reducen a sólo dos candidatos. Ya no se trata de 20. Ahora es Alan o es Ollanta. Mucho más fácil. ¿Más fácil?

Me pregunto si este balotaje hubiera sido más fácil si se tenía que optar entre Ollanta y Lourdes. Cuando quedan dos candidatos después de haber tenido 20, el balotaje empuja a quienes votaron por un candidato diferente a optar por quien no votó antes. Esto en el supuesto de que los votos ya recibidos en primera vuelta se van a mantener. El primer y el segundo lugar llevan sus votos al balotaje y esperan sumarle, de un lado, los votos que recibieron los otros candidatos y, de otro lado, persuadir a los que no votaron por ningún candidato, a votar por ellos. El balotaje implica principalmente un cambio de opinión. Ollanta va a llevar su 23% y Alan su 18%. Y se van a disputar el 26% del ganador de la primera vuelta (es decir, los que no votaron por nadie), el 18% de Lourdes y el 13% de los otros tres más importantes candidatos vencidos el 9 de Abril.

En este 13% se encuentran los votantes de Fujimori (poco más 900,000), los votantes de Valentín (poco más de 700,000) y los votantes de Lay (poco más de 500,000). El sétimo lugar en la lista, Susana Villarán, está bien distanciada de Humberto Lay y representa apenas el 0.46% del total de votantes hábiles. La solución del balotaje de este 4 de Junio va a depender de cómo se distribuyen los votos del ganador de la primera vuelta y los votos de Lourdes, Valentín y Lay.

Lourdes acaba de informar que UN deja en libertad a sus simpatizantes. No se ha pronunciado en contra de ningún candidato ni a favor. Valentín ha hecho lo mismo pero desde su coquetería con Alan. Y Lay no se ha pronunciado claramente pero claramente se ha pronunciado a favor de la democracia y en contra de la dictadura. Ha aprendido muy rápido de política criolla, de política peruana. Se trata de votar por Alan sin decir que hay que votar por Alan. Y este parece ser el signo de la situación. Ollanta representa un peligro para la democracia mientras que Alan a pesar de ser Alan no representa esa amenaza. Alan democracia, Ollanta dictadura. Alan es claramente un mal candidato pero Ollanta es peor. Alan es el mal menor.

Desde el 24 de Abril ésta es la trampa política que se le quiere imponer al pueblo peruano. La alternativa es entre democracia y dictadura y la democracia es mejor defendida por Alan. Fue Mario Vargas Llosa quien expresó por primera vez este úcase. Mario llama a la alianza entre UN y el APRA para vencer a Ollanta,

aunque para ello sea preciso vencer escrúpulos, olvidar agravios y votar tapándose la nariz

Vencer escrúpulos, olvidar y taparse la nariz. Todo esto provoca votar por Alan pero aún así nos piden votar por Alan. Antes Jorge Bruce había sostenido algo parecido, por su sentido pesimista. Bruce sostiene que no importa lo que hagamos en el ánfora el 4 de Junio, siempre nos sentiremos mal. Y desde entonces vemos una procesión interminable de artículos, pronunciamientos, comunicados, etc.;donde todo tipo de líderes se pronuncian a favor de la democracia para justificar su voto por Alan. Hasta los apristas están en la misma campaña.

Hernán Garrido Lecca, por ejemplo, ha sostenido que la presencia de "candados institucionales" va a impedir que Alan repita el desastre del 85-90. Es decir, que Alan como Presidente, si quiere volver a hacer un mal gobierno, no lo va a lograr porque se han creado candados que impiden, por ejemplo, al BCR emitir o al Congreso autorizar presupuestos desfinanciados. Conclusión: Alan es el mal menor.

Yo me pregunto si la población vota en términos de democracia versus dictadura, que son conceptos abstractos en la mayor parte del país. En primer lugar, Ollanta jamás ha sostenido que va a terminar con la democracia como Alan tampoco ha garantizado que la defenderá. Es más, Alan ha sostenido y reiterado que cerrará el Congreso si obstaculiza su labor. Y esta declaración no se le conoce a Ollanta. Ollanta ha sostenido que quiere convocar una Asamblea Constituyente. Y sus críticos han encontrado allí el orígen de la dictadura. Ollanta es elegido Presidente, convoca a una Constituyente, gana la Constituyente, cierra el Congreso y se perpetúa en el poder. Es esta imagen la que se está vendiendo como dictadura. Pero esta imagen no es la imagen de Ollanta. En todo caso, Ollanta tiene derecho a su propuesta y mantiene su propuesta en un espacio democrático.

Así, entre un candidato que sostiene que cerraría el Congreso y otro que propone elecciones para una Constituyente, al primero se le bautiza como demócrata y al segundo como dictador. Patético. Nos dicen que debemos defender la democracia votando por Alan y tapándonos la naríz porque es el mal menor.

Una pregunta ¿cuán menor es este mal? Otra pregunta ¿cuán mayor es el mal, llamado Ollanta? Pregunta final ¿quién pone la vara, cuál es la vara y dónde está la vara sobre la cuál se mide la magnitud del mal?

Que Alan tuvo un gobierno catastrófico, es tan cierto como que Alan mismo lo reconoce una y otra vez. Que el "nacionalismo" de Ollanta tiene claras connotaciones corporativo fascistas está más que demostrado en sus declaraciones, en su Programa de Gobierno y en la conducta de gentes como Daniel Abugattás. Pero Ollanta nunca ha sido gobierno y no se puede presumir su conducta sólo en base a sus declaraciones actuales. Fujimori es la mejor demostración de esto. Todo lo que dijo en la camapaña para ganarle la elección al FREDEMO fue negado con su práctica de gobierno. Al punto que se puede sostener que aplicó el programa del FREDEMO.

La propaganda de Ollanta en el balotaje actual es bastante efectiva. Somos ricos pero nuestro pueblo es pobre, es el mensaje. La propaganda de Alan es diferente. Es una propaganda dirigida al mundo urbano y, en ese sentido, a los ricos. Porque en nuestro país somos ricos los que tenemos empleo, seguridad social y AFP. Y el mensaje de Alan va dirigido hacia el respeto a las ocho horas y la desafiliación de las AFPs. Un tema que no interesa a la gran mayoría del país. Alan es entonces el candidato de los ricos y el que hundió al país. ¿Cómo así es el mal menor?

Veamos el caso de los Derechos Humanos. Para nosotros es suficientemente claro que Ollanta tiene las manos manchadas de sangre en Madre Mía y que tiene una clara responsabilidad en lo de Andahuaylas y también nos queda claro que lo de Locumba fue una farsa muy oportuna para Montesinos. Pero Alan es responsable del genocidio de cientos de prisioneros rendidos en el Frontón. Y su segundo allí es hoy su segundo en su lista, el Almirante Giampetri. ¿Quien es entonces, el mal menor?

Y si vemos el tema anticorrupción; Alan acusa a Ollanta de recibir cientos de miles de dólares del Gobierno de Toledo durante el período en que fue consul en Francia y Corea y lo acusa también, del oscuro financiamiento de la campaña de UPP a través de Siomi Lerner. Bien. Pero los cientos de miles de dólares del Cónsul Ollanta tienen un sólido pretexto en la planilla estatal. ¿Qué de los millones de dólares de la cuenta secreta de Agustín Mantilla? ¿Quién es entonces el mal menor?

El argumento de Mario Vargas Llosa, del voto por el mal menor, es tan atractivo para Alan que él mismo se promociona como el mal menor. Pobre país el nuestro. Quien tiene todas las posibilidades de ser elegido como Presidente apela a su condición de haber sido mal presidente para sostener que ahora será mejor, comparado con su contendor. Pero va más allá. Decreta que la guerra sucia debe ser impedida y para ello ordena que en el debate presidencial no se mencione lo ocurrido en el gobierno aprista. Y se va más allá. Se exige que la propaganda mediática no mencione el pasado.

Hace bien Ollanta en rechazar esto. El gobierno aprista es parte de la historia y tiene que ser parte de la memoria del pueblo peruano. Si se borra la historia entonces, sí pues, el mal menor es Alan.

Mi voto es por el VAM

La propuesta del mal menor tiene, sin embargo, un defecto que Mario y todos los que han sido seducidos con su predica a favor de Alan, no han previsto. Es que no se puede probar que Alan sea el mal menor, aunque sí se puede esperar que se piense que Ollanta es un mal como lo es Alan. En consecuencia, votar por el mal menor sería también votar por Ollanta. ¿Por qué no? Patria Roja es el último de los grupos de izquierda que han terminado alineándose con Ollanta. ¿Por qué? Es que Ollanta es el mal menor frente a Alan. Paradoja del destino. La concepción del mal menor ha contagiado a toda la clase política peruana. Todas las organizaciones, de una u otra manera, se ordenan en términos de votar por Alan o por Ollanta pero como si se tratara del mal menor. Todos tienen su mejor candidato, su candidato bueno. Humberto Lay debió ser elegido, o debió ser elegido Valentín, o debió ser elegida Lourdes, o debió ser elegida Susana, o debió, etc. Pero mala suerte. Para otra vez será. Ahora quedan dos diferentes a nuestros candidatos buenos. Son los candidatos malos. Hay que votar por el mal menor. ¿Quién es? Pues Alan; pues Ollanta.

Pero cuando fuimos a votar el 9 de Abril no escuchamos a nadie, y menos a Mario, sostener la teoría del mal menor. Nadie decía, voten por mí que soy el mal menor. Se asumía que los malos estaban confundidos con los buenos. La gente votó por los buenos el 9 de Abril. Mario no dijo, no voten por Ollanta porque es un peligro para la democracia. Mario no dijo nada. Tal vez Mario pensó que el 9 de Abril sería elegido alguien de los buenos y no alguien de los malos. Pero mala suerte Mario. No sólo no fue elegido ninguno de los buenos, sino que fueron elegidos dos de los malos.

Y sin embargo la mayor parte de los votos no fueron a ellos. Fueron blancos, fueron viciados y fueron los no votos. Y también hay que contar a todos los que votaron por los otros 18 candidatos que quedaron fuera de la primera vuelta. Todo este enorme universo de votantes y no votantes tuvo una actitud clara el 9 de Abril. O votaron por los buenos, o rechazaron a todos. Y ahora que quedan dos, Alan y Ollanta, Mario y toda la clase política, la "izquierda" y la "derecha" y el "centro" quieren que se vote por el mal menor.

!Vayanse A la Mierda! No se puede escoger entre dos males. Los males son males y punto. No hay un mal menor que otro. Por eso mi voto este 4 de Junio es por el VAM.


____________________________________________________________________

1. En las semanas previas a la elección, Ollanta ofrecía ganar en primera vuelta; esperaba obtener poco más del 50% de los votos denominados válidos.

2. Los resultados a tres decimales fueron 25.685%, 20.406% y 19.979%. El ajuste a dos decimales es nuestro. Ver ONPE.

3. El siguiente cuadro muestra el comportamiento en términos del número de votantes hábiles:

Ollanta 3758258 22,78%
Alan 2985258 18,10%
Lourdes 2923280 17,72%
Blancos 1737045 10,53%
Viciados 619573 3,76%
No votaron 1862903 11,29%
Sub Total 4219521 25,58%
Hábiles 16494906 100%
4. En las recientes primeras elecciones al Colegio de Profesores Patria Roja ha demostrado su extraordinaria capacidad para transformar una derrota en las urnas en una victoria en las mesas.


5. En el sentido que la diferencia entre ellos es insignificante, da igual pensar que Alan tiene 60000 votos más que Lourdes, o que haya sido al revés. El resultado práctico es que la población no se decidió de manera clara sobre ellos.

Archivos